viernes, 17 de febrero de 2012

EN BOCA CERRADA


Son incontables las ocasiones en las que no recuerdo en absoluto haber dicho lo que otros aseguran que he dicho.
Esto me lleva a plantearme un par de cosas: o bien hablo demasiado o bien tengo mala memoria.

Una tercera opción muy a tener en cuenta es que tal vez podría ser la conjunción de ambas posibilidades anteriores.
Y una cuarta es que la gente mienta.

Sea como fuere, he decidido que la única manera de acordarme de lo que digo es hablar poco.

Cuanto menos hable, más recordaré.

7 comentarios:

  1. Conozco del tema querida! soy algo desmemoriada, entonces han sido mis amigas que en más de una ocasión me han hecho recordar situaciones o cosas que he dicho, el tema es que creo que a veces se abusan y se pasan, se inventan historias de las que realmente dudo de su veracidad!!!! ellas se ríen y me dicen que soy yo que no me acuerdo de las cosas que digo o hago... mmmm....

    Besos Helen!!!

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    1. ¿Verdad, Axis? Yo también creo que a veces exageran, pero como no me acuerdo, no puedo porfiar, jajajaja.

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  2. se dara la situación contraria, tu creeras haber dicho algo y los demas te acusaran de no decir nunca nada...esas cosas pasan, pero tienes que estar contenta, todos recuerdan tus palabras y tus silencios...eso es que interesa lo que dices..o lo que no

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    1. Bueno, Ana, es que tú me miras con buenos ojos.

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  3. El silencio es sagrado, pero también podés grabar las conversaciones. :)

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    1. Sí, Malena, es una idea, pero no la veo muy práctica, je je.
      Un beso.

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  4. A esa afición que tienen algunas personas de poner palabras suyas en boca ajena lo llamaria: síndrome lingual CUCOniano...jajaja. La opción de hablar poco, no sé, a veces, menos no es más... Y aún así, serias capaz?

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